5 de noviembre de 2009

BIBLIOTECA DIGITAL MUNDIAL DE LA UNESCO.

Texto reenviado en un correo electrónico por el Dr. Rodrigo Bazán Bonfil el 4 de noviembre de 2009 a las 20:57

BIBLIOTECA DIGITAL MUNDIAL DE LA UNESCO.
Les envío lo que considero, sin duda, el archivo CULTURAL más importantes que he recibido!!! LA NOTICIA DEL LANZAMIENTO EN INTERNET DE LA WDL...LA BIBLIOTECA DIGITAL MUNDIAL.

QUÉ REGALO DE LA UNESCO PARA LA HUMANIDAD ENTERA !!!! especialmente para LOS JÓVENES

La Biblioteca Digital Mundial ya está disponible en Internet, a través del sitio www.wdl.org
Es una noticia QUE NO SOLO VALE LA PENA REENVIAR SINO QUE ES UN DEBER ÉTICO, HACERLO.

BIBLIOTECA DIGITAL MUNDIAL DE LA UNESCO.
Joya de la Cultura. Patrimonio Universal.
Documentos al alcance de todos!!!
Reúne mapas, textos, fotos, grabaciones y películas de todos los tiempos.
Tercera biblioteca digital en importancia después de Google Book Search

(http://books.google.es/)y el nuevo proyecto europeo, Europeana

(http://www.europeana.eu/portal/)
La BDM reunirá material universal invalorable: desde antiguos documentos de caligrafía antigua persa y china hasta los primeros mapas del Nuevo Mundo, pasando por pinturas rupestres africanas que datan de 8000 años a.C.

"Entre los documentos más antiguos hay algunos códices precolombinos,gracias a la contribución de México, y los primeros mapas de América,dibujados por Diego Gutiérrez para el rey de España en 1562.

Los tesoros incluyen el Hyakumanto darani , un documento en japonés publicado en el año 764 y considerado el primer texto impreso de la historia; un relato de los aztecas que constituye la primera mención del Niño Jesús en el Nuevo Mundo; trabajos de científicos árabes desvelando el misterio del álgebra; huesos utilizados como oráculos y estelas chinas; la Biblia de Gutenberg; antiguas fotos latino americanas de la Biblioteca Nacional de Brasil y la célebre Biblia del Diablo, del siglo XIII, de la Biblioteca Nacional de Suecia ".

Fácil de navegar!!!

Cada joya de la cultura universal aparece acompañada de una breve explicación de su contenido y su significado. Los documentos fueron escaneados e incorporados en su idioma original, pero las explicaciones aparecen en siete lenguas, entre ellas EL ESPAÑOL.

La biblioteca comienza con unos 1200 documentos, pero ha sido pensada para recibir un número ilimitado de textos, grabados, mapas, fotografías e ilustraciones.

La idea fue concebida en 2005 por James H. Billington, director de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

El objetivo principal de la BDM son los jóvenes. La Unesco siempre consideró a las bibliotecas la continuación de la escuela. "La escuela prepara a la gente para ir a las bibliotecas, y hoy las bibliotecas se vuelven digitales".

El proyecto fue desarrollado por un equipo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, con la asistencia técnica de la Biblioteca de Alejandría y la Unesco , que movilizó a sus miembros para entregar contenidos de su patrimonio cultural.

Bibliotecas e instituciones culturales de Brasil, Egipto, China, rancia, Irak, Israel, Japón, Malí, México, Marruecos, Holanda, Qatar, Rusia, Arabia Saudita, Serbia, Eslovaquia, Africa del Sur, Suecia, Uganda, Gran Bretaña y Estados Unidos aportaron contenidos y experiencia. La Unesco confía en firmar contratos de colaboración con unos 60 países más antes de fin de año.

"Los países emergentes quieren ver cómo funciona esto para crear luego bibliotecas digitales nacionales", En esos casos, la Unesco "proporcionará ayuda a sus miembros que no tengan medios técnicos o financieros para digitalizar sus fondos"

El desarrollo de la BDM costó más de 10 millones de dólares, que fueron financiados por donantes privados. Entre otros, Google, Microsoft, la Fundación Qatar , la Universidad Rey Abdullah de Arabia Saudita y la Corporación Carnegie de Nueva York. Según los expertos, será necesario más dinero a medida que la BDM aumente su caudal de documentos e incluya en esta maravillosa aventura a los países más pobres.

Cómo se accede al sitio global?.
Aunque será presentado oficialmente hoy en la sede de la Unesco , en París, la Biblioteca Digital Mundial ya está disponible en Internet, a través del sitio www.wdl.org .

El acceso es gratuito y los usuarios pueden ingresar directamente por la Web , sin necesidad de registrarse

Cuando uno hace clic sobre la dirección www.wdl.org , tiene la sensación de tocar con las manos la historia universal del conocimiento.

Desde su casa - en París, Bogotá o Tokio -, cualquier persona puede escuchar la primera grabación de " La Marsellesa ", ver unos huesos-oráculo chinos de 3.200 años de antigüedad, leer un panfleto político árabe del siglo XV, ver la mítica Biblia de Gutenberg o descifrar el primer planisferio que menciona el nombre de "América".

Esas reliquias, que hasta ahora se encontraban atesoradas bajo siete llaves en los principales museos o bibliotecas del mundo, surgen ahora de la pantalla de la computadora e incluso pueden ser impresas, memorizadas en el disco duro o grabadas en un CD o en un DVD.

El acceso al sitio www.wdl.org es absolutamente gratuito y su navegación tan sencilla y lúdica como un ábaco. Un sofisticado motor de exploración permite al internauta orientar su búsqueda por épocas, zonas geográficas, tipo de documento e institución. El sistema propone las explicaciones en siete idiomas (árabe, chino, inglés, francés, ruso, español y portugués).

Los documentos, por su parte, han sido escaneados en su lengua original. De ese modo, es posible, por ejemplo, estudiar en detalle el Evangelio de San Mateo traducido en aleutiano por el misionero ruso Ioann Veniamiov, en 1840.

Con un simple clic, se pueden pasar las páginas de un libro, acercar o alejar los textos y moverlos en todos los sentidos. La excelente definición de las imágenes permite una lectura cómoda y minuciosa.

Entre las joyas que contiene por el momento la BDM está la Declaraciónde Independencia de Estados Unidos, así como las Constituciones de numerosos países; un texto japonés del siglo XVI considerado la primera impresión de la historia; el diario de un estudioso venecianoque acompañó a Fernando de Magallanes en su viaje alrededor del mundo; el original de las "Fabulas" de Lafontaine, el primer libro publicado en Filipinas en español y tagalog, la Biblia de Gutemberg, y unas pinturas rupestres africanas que datan de 8.000 A .C

Dos regiones del mundo están particularmente bien representadas: América Latina y Medio Oriente. Eso se debe a la activa participación de la Biblioteca Nacional de Brasil, la biblioteca Alejandrina de Egipto y la Universidad Rey Abdulá de Arabia Saudita.

La estructura de la BDM fue calcada del proyecto de digitalización la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, que comenzó en 1991 y actualmente contiene 11 millones de documentos en línea.

Sus responsables afirman que la BDM está sobre todo destinada a investigadores, maestros y alumnos. Pero la importancia que reviste ese sitio va mucho más allá de la incitación al estudio de las nuevas generaciones que viven en un mundo audiovisual. Este proyecto tampoco es un simple compendio de historia en línea: es la posibilidad de acceder, íntimamente y sin límite de tiempo, al ejemplar invalorable, inabordable, único, que cada uno alguna vez soñó con conocer.

28 de octubre de 2009

Fractales

Ayer tuve un sueño muy extraño. En él era doctor y tenía un consultorio. Por la mañana vino a verme un hombre muy ansioso –¡Ayúdeme! –me dijo al entrar y se dejó caer sobre el sillón mirándome fijamente. Era imposible escapar de su mirada fría, no podía contener el morbo que me provocaba ver su frente estrecha y reflejarme en sus enormes ojos.
      Entonces se puso serio. Me dijo que no me asustara con lo que iba a decirme, pero que tenía que contármelo. Me dijo que corría el riesgo de quedarme dormido y que tenía que evitarlo porque si lo hacía al despertar todo sería distinto. Así había sido con él. Aunque le resultaba doloroso dijo haberse suicidado muchas veces pero siempre que lo hacía soñaba que despertaba para volver a intentarlo sin lograrlo. Cuando empezaba a sentirse vivo despertaba y todo desaparecía.
      Así ha sido siempre, ya me dijeron muchas veces que estoy loco, que es imposible esto que me pasa a mi, que no pude pasarme porque estoy aquí, como usted, con usted, pero cómo puedo explicarle que ya se lo he explicado muchas veces sin volverlo loco. Cómo podría demostrarle a usted y a los otros que no saben nada de mi que he existido siempre. Seguramente usted piensa que le cuento todo esto porque estoy loco, pero tengo miedo de que esto sea para siempre Doctor.
      Yo no sentía nada, no sabía que pensar. Lo miraba con atención a la espera de que dijera algo que me permitiera saber quien era. Era un hombre culto y saludable en apariencia pero insistía en afirmar que estábamos soñando. Poseía las habilidades motrices básicas de cualquier hombre, sentía hambre, frío, hacía ejercicio, sentía sed, pero ya no podía reírse o conmoverse con nada; decía fingir todo racionalmente dependiendo de la situación en la que estaba.
      Es inútil, usted no quiere escuchar. Con el tiempo irá perdiendo la capacidad de sentir algo bueno o malo por nadie ni por nada. Tendrá conciencia de ello pero un día querrá soñar que vivía nada más una vez. Hizo una pausa y continuó: Yo sé que me pasará lo mismo, ya lo sé, porque así ha sido siempre. Me he pasado la eternidad buscándole sentido a todo esto, pero no lo tiene. Siempre estoy en el mismo sueño Doctor, aquí mismo, usted y yo en esta habitación; me arrellano en el sillón, cierro los ojos y le cuento la verdad pero sigo despierto.

14 de octubre de 2009

Las Belén

No esperéis piedad de quienes no conocen a Dios y odian a sus criaturas
Sticker hallado en una calle

Aleida y Aloida Belén eran secretaria general y tesorera del comité de la iglesia de San Miguel Arcángel. Todo su tiempo libre lo dedicaban a la iglesia y a todas las actividades que tuvieran que ver con ella. Las dos organizaban todo, las procesiones de Semana Santa, la fiesta del día de la Virgen, la kermés del domingo, los encuentros juveniles y entre semana vendían boletos para las rifas que tenían lugar en al atrio de la iglesia el segundo domingo de cada mes. Pero en lo que ponían especial atención era en la fiesta del Señor de Tula de quien eran devotas. Ambas soñaban con la remodelación total de su iglesia pero más con la construcción de un santuario dedicado al Señor de Tula, que era el santo patrón del pueblo.
      Una tarde volvían de la iglesia y al entrar al jardín una pestilencia a heces de gato les quitó la sonrisa del rostro.
      —Fue Margaro, ¡pinche gato!—dijo Aloida enfurecida. Margaro era el gato de doña Juana, su vecina y tenía la costumbre de orinar o excretar entre los preciados anturios que tanto trabajo les había costado cultivar.
     Al día siguiente, fueron al mercado como todos los días para comprar el mandado pero esta vez agregaron un cuarto de bofe para el gato. Aloida tenía desde la noche anterior un frasco con vidrios que ella había triturado con un martillo. Cuando llegaron, Aleida preparó la carnada mezclando todo uniformemente, luego lo espolvoreó con un poco de veneno para rata, lo mezcló todo perfectamente, tendieron la trampa y se fueron como cada mañana a la iglesia.
      Al regresar encontraron todo oscuro, cuando prendieron los focos encontraron a Margaro retorciéndose lentamente entre los anturios.
      —Mira, todavía está vivo —le dijo Aloida a su hermana sorprendida.
      Lo veían moverse, por momentos el gato que se retorcía en el suelo repentinamente. Cuando respiraba, respiraba hondo, abría al máximo la quijada y daba profundas bocanadas, como queriendo vivir un poco más.
      —¡Hay que matarlo!. —le dijo Aleida a su hermana y se separaron sabiendo exactamente lo que tenían que hacer.
      De nuevo en el patio se encontraron con lo una bolsa de plástico y un martillo. Aloida metió al gato dentro de la bolsa, la ató con fuerza y la dejó caer sobre la tierra. Aleida empuñó el martillo y con la otra mano sometía al resbaladizo gato. Apretó lo que creyó su cuello y dejó caer el peso del martillo jalándolo hacía abajo con toda la fuerza de su brazo directamente en la cabeza del gato. El certero golpe provocó que se reventara la bolsa como si algo hubiera explotado algo dentro. y escapó por un segundo de su mano.
      —¡Mátalo ya! —gritó Aloida y Aleida subió de nuevo el martillo y lo dejó caer en repetidas ocasiones hasta que convirtió la bolsa en una mancha espesa y parda compuesta de trozos de plástico, sangre y tierra. Cuando terminó el frenesí Aloida contemplaba la escena sin pronunciar palabra. Aleida yacía hincada todavía sobre sus rodillas cuando se acomodó el cabello detrás de las orejas, se limpió la frente y le pidió otra bolsa y el bote de la basura a su hermana.




5 de octubre de 2009

Peter Nalitch

Priviet Peter, Que buena rola!!!
Escuchen:



Aquí está todo:
El disco gratis porque Peter es muy buena onda y le valen madre las disqueras.
http://rpm.peternalitch.ru/

Website http://www.peternalitch.ru/b/?cat=5

El miedo global





Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.

1. Optimista (3:26)
2. Información (3:40)
3. Te quiero (3:19)
4. Lo importante (2:20)
5. El paraiso (2:41)
6. Loco (4:00)
7. La huida (3:10)
8. Los nadies (2:55)
9. El aire y el viento (3:17)
10.Republica II (2:4
11.La noche/1 (3:25)
12.Lado bueno (4:04)
13.Reggae republicano (3:19)
14.Vida de colores (3:24)
15.Mi territorio (3:00)
16.El miedo global (3:46)
17.Caminante (4:24)
18.Dime que hice ayer (2:04)
19.Fiesta (3:55)
20.LGOR (2:42)

Género: Ska
Tamaño:64 KB
Formato: Mp3 192 kbps

Descargar el disco aquí:
http://www.megaupload.com/?d=H841E841

1 de octubre de 2009

Justina

Justina tenía un hijo enfermizo llamado Narciso y era su adoración. Poco después de que naciera, su marido los abandonó y desde entonces lavaba ajeno para vivir. Justina lucía cansada, hablaba poco y no sonreía a menos que se tratara de su hijo.
      Una o dos veces por semana iba a lavarle a una mujer llamada Ofelia que también tenía un hijo dos años; llamado Aureliano. Como Justina no quería dejar a su hijo con alguien se lo llevaba a todas partes y aún cuando estaba lavando, solía vigilarlo, sin perderlo de vista.
      Al principio le gustó que Narciso tuviera con quien jugar. Los dejaban jugando en el centro del patio bajo la sombra de un gran tamarindo, un poco más allá estaba Justina, en medio de un charco, entre el tanque y el lavadero, salpicando y tallando mal encarada, con fuerza, como si quisiera sangrarse los nudillos.
      Cuando los niños llegaban a reñir por algún juguete Ofelia iba rápidamente a quitarles el juguete por el que estuvieran peleando y se lo entregaba a Aureliano sin regañarlo nunca. A Narciso tampoco le decía nada, pero le iba haciendo desprecios que Justina aguantaba, agachada, apretando los labios sin dejar de trabajar. A veces, cuando iba a tender la ropa, Justina veía a aquel niño extraño, sentado ahí, comiéndose alegre una gelatina o un pedazo de fruta. Otras veces, miraba desde el lavadero cuando Ofelia salía para arrancarlo del juego y darle un vaso grande con leche para mantenerlo saludable. Lo malo era que Narciso también estiraba los brazos sin recibir nada y cuando Justina veía esto con voz fuerte y enérgica lo llamaba inmediatamente, pero casi siempre tenía que ir por él y nalguearlo un poco. Luego lo sentaba en un petate cerca de ella para que se durmiera.
      Al atardecer le pagaron el día y se despidieron, ella aguantándose el dolor de espalda y el niño pegado a su falda, molesto porque lo habían despertado. “Entonces te espero mañana” alcanzó a gritarle Ofelia antes de que cerrara la puerta.
      Al día siguiente, temprano, cuando todavía no daba sombra en el patio llegaron Justina y su hijo. Ella comía de una bolsa con semillas y caminaba despacio. Él, otra vez agripado, venía feliz arrastrando un juguete amarrado con agujeta blanca. Terminaba de correr el pasador del portón cuando Ofelia aventó un montón de ropa cerca del lavadero y la saludó. Justina instaló a su hijo, acomodó sus cosas y empezó a separar las prendas.
      Una media hora después sin venir al caso, Ofelia incistía en que quería mostrarle el vestido que le había regalado su esposo y se lo probó para ella. Cuando Justina la vio, le dieron ganas de decirle que no le gustaba, que se veía más gorda de lo que estaba y que parecía haber sido despreciado por la querida del marido, porque sospechaba que el señor tenía su detalle y que a Ofelia le gustaba cegarse. “Que bonito se le ve señora…” le dijo con una sonrisa fingida y siguió lavando.
      La patrona dio un par de giros con una sonrisa estúpida y fue a quitarse el vestido contenta. Entonces Justina miró a los niños jugar un poco lejos. Dejó la jícara en el agua y se acercó para ver qué estaban haciendo. Al llegar los encontró jugando con las semillas sobre la tierra, les quitó la bolsa y empezó a recogerlas hasta juntar un puñado en su mano. Sopló un poco, lo suficiente para hacer volar las diminutas hojas de tamarindo y una por una empezó a dárselas a Aureliano en la boca, con una sonrisa en los labios.


29 de septiembre de 2009

Running Dinner



 
Für Sissi
Esa mañana Philip se levantó contento, miró en el calendario un círculo rojo que le decía que por fin había llegado su primer Running Dinner. Se preparó, escribió en un papel las cosas que tenía que comprar para la fiesta y cuando hubo terminado salió de su casa emocionado.
      La cita sería en casa de Klank. Como habían acordado, a la tres en punto estaban todos reunidos. Aquello no era un simple convivio, era una tradición muy arraigada para varios de ellos. Pasaban toda la tarde cocinando para todos, alegres, concentrados en lo que hacían. Al anochecer, cerraban las cortinas y empezaban a comer diferentes platillos durante toda la noche pero sólo podían pasar al siguiente después de haberse acabado el que tenían, podían vomitar cuanto quisieran sólo estaba mal visto dejar de comer.
      Como a las ocho ya nada más faltaba meter al horno una ensalada cubierta de queso, y terminar de guisar todo para los Wraps. El último postre estaba por salir del horno, era un Apfelstrudel preparado con la receta de la tía de alguien, aunque para Philip no se veía tan sabroso. Pasadas las ocho, estaba todo listo en el balcón para recibir el alba. Subieron un poco más la música, bajaron las cortinas, sirvieron Bomerlunder para todos y juntos brindaron, aunque nadie lo dijo, por el inicio de otro Running Dinner, uno más.
      Hablaron de todo, pero principalmente de lo que habían cocinado y entre risas sinceras intercambiaron tips y recetas. Luego llevaron a la mesa la primer Futtertrog que no era más que una charola alargada llena de comida que en broma llamaban así en alusión a un comedero. Sobre la mesa había una basta variedad de ensaladas, aderezos y una fina selección de salsas. Minutos después desaparecieron los bocadillos, sirvieron más Schnaps y esperaron la llegada del segundo Futtertrog. Entonces sirvieron los Wraps acompañándolos de una extensa variedad de carnes y verduras fritas o asadas para rellenarlos.
      Philip se preparó un Wrap y al primer bocado su paladar quedó extasiado permaneciendo así por mucho tiempo. Estaba tan sabroso que por un momento casi comete un error imperdonable en un Running Dinner: llenarse de una sola cosa. Ya había devorado dos Wraps cuando reparó en lo que hacía. Disimuladamente se sirvió otro Schnap y esperó un poco que le hiciera efecto, pero ya se sentía satisfecho. Se sirvió un poco más de todo porque los demás insistían con la mirada. Pero estaba lleno, su rostro lo delataba y aunque no era el único, él no podía vomitar, no esa noche. Bebió un par más de Schnaps y esperó un poco. Daba pequeños mordiscos y masticaba el mismo bocado durante varios minutos pero aún así y todo seguía comiendo con la esperanza de llegar a los postres sin vomitar.
      Los demás engullían grandes bocados, sus rostros se desfiguraban horriblemente con cada mordida y habían dejado de hablar, sólo se oía la música que ahogaba los desagradables ruidos que hacían al tragar y eructar. Philip estaba por lograrlo, todavía no había vomitado, aunque quería, pero no podía hacerlo si quería ser parte del grupo. Sentía que su estómago reventaría en cualquier momento pero seguía masticando aunque más lento. Finalmente llevaron los postres a la mesa y entre ellos estaba aquél Apfelstrudel que al principio no le gustó. Ahora lucía irresistible, lo miraba y sentía que no le perdonarían no probarlo así que se sirvió un pedazo grande con mucho Shane a un lado. Pasaron más de cincuenta minutos juntos hasta que por fin se lo acabó y atiborrado, se quedó callado con otro Schnap en la mano. Los demás lo miraron asintiendo con la cabeza dándole su aprobación, luego Philip se recostó sobre un asiento y se durmió contento, porque había comido de todo sin haber vomitado.


16 de septiembre de 2009

Los Cuates

El refrigerador en la casa del Pechuga ya casi estaba vacío, a un lado los cartones de cerveza se encontraban llenos de botellas, apiladas una sobre la otra formando una pirámide irregular. Por todos lados se oían voces y risas matizadas por una música interminable.
      Esa mañana, sus padres salieron por unos días dejándolo a él encargado de la casa. A medio día, como estaba planeado, llegaron: Mario, el Fríjol, el Kalule, Juan la Muñeca y su primo Miguel. Para la media noche ya habían acabado con cuatro cartones de cerveza y una botella de Ron Corsario. Las risas y los chistes fluían solos provocando más risas y las risas rebotaban en las paredes amplificándose, oyéndose hasta afuera.
      Esperaban ansiosos la madrugada en que darían su acostumbrado paseo por los antros y tugurios que hay sobre la carretera que va a Galeana. Solían recorrerlos todos, iban de la Gasera al Crucero y de regreso. Comparaban la variedad en todos hasta encontrar el antro que mejor satisficiera sus exigencias.
     “¡Vámonos a los puteros!” empezó a decirles Miguel eufórico porque nunca había participado en ninguno de aquellos paseos. Después de un rato, por fin le hicieron caso y salieron todos muy alegres, amontonándose en el carro.
      La primer parada sería el Sex Fantasy, de ahí pasarían al Rojo, luego al Partenón, al Bellas de Noche y por último a el Bar Los Cuates. En todos hacían lo mismo. Acostumbraban pedir el consumo mínimo; que era una cubeta de lámina con seis cervezas bien frías. Cada uno de ellos degustaba su cerveza sin prisa, daban pequeños sorbos para poder ver la mayor cantidad posible de bailarinas en escena y se esforzaban por ignorar a los molestos meseros que aprovechaban cualquier oportunidad para ofrecerles otra cubeta.
      “¡Pérame Cabrón!, todavía no me la acabo” le gritó el Fríjol, ya enojado, al desgarbado mesero que vigilaba su mesa. “Mejor vamos a echarnos unos tacos allá afuera del Rojo, ¿no güey?” le dijo el Fríjol a la Muñeca quien de un trago se acabó su cerveza y se levantaron haciéndole una seña a los otros quines respondieron tomándose la espuma que quedaba en el fondo de sus botellas.
      Afuera discutían en cuál quedarse. “En el Fantasy no están tan gachas ¿verdad?, la morenita ésa estaba bien sabrosa, ¡chulada de nalgas!” dijo la Muñeca mordiéndose el labio inferior. “Sólo que nos llevemos una, yo como que tengo antojo de puta …” volvió a decir la Muñeca. “¡A mi también ya se me antojó” contestó el Pechuga riéndose y emocionados regresaron a todos los antros para escoger alguna, pero muchas les dijeron que no; que no hacían salidas, otras simplemente dijeron que no y la que les dijo que sí, se salía por mucho del presupuesto de aquella noche.
      Entre todos reunían doscientos sesenta y siete cincuenta, ya contando los siete cincuenta del Kalule. “Pues, ora si que para lo que nos alcance ¿no?”. Les dijo la Muñeca resignado y terminaron cotizando en el Bar Los Cuates, que era más una cantina con ficheras que un Night Club como los que habían visitado.
      Minutos después de haber entrado, el Kalule se acercó al Pechuga y le dijo emocionado: “¡Ya güey, ya estuvo mí Pechuguín! ¿Ves esas dos de ahí?, ¿las ves? Dicen que sí…, que de a cien cada una. Nomás pues que hay que venir a dejarlas cuando acabemos...”, “Ahí esta lo chistoso” dijo el Pechuga quitándose un cigarro de entre los labios. “Yo quería arreglarme nomás con la pollita pero la pinche gorda esa no me dejó, güey, que si no va ella tampoco la otra; me dijo. Pero pues ni modo ¿no?, pa’ la maldad aguantan ¿no?” le decía al Pechuga porque él era dueño del carro y de la casa. “Pues si están amigajonaditas, pero tienen buen lejos ¿verdad?. Así me gustan…, ¡huacaludas!” contestó arrastrando las palabras y con el rostro desencajado. Entonces el Kalule fue a cerrar el trato y se fueron todos muy risueños, manoseando a sus gordas.
      Cuando llegaron a la casa, inmediatamente les sirvieron cerveza a sus invitadas, empezaron a bromear y hablar a más con la gorda, que parecía tener unos cuarenta y tantos años. La pollita, que se veía de entre diecinueve y veinte, entró rápido, tomó asiento sin decir ni tomar nada y se quedó seria mirando un punto en el piso.
      Después de unos tragos de cerveza, la gorda empezó a desnudarse frente a todos sin ninguna razón. Sólo era carne flácida y un vientre abultado, que colgaba libre, dividido por la cicatriz de una cesárea. Permaneció de pie frente a ellos y siguió platicando con soltura, esperando a que se animara el primero de ellos. Se echaron un volado, pero fue para ver quién sería el primero con la pollita. Ganó Mario, pero el Kalule ya se les había adelantado llevándosela en silencio al cuarto de los padres del Pechuga, quien al darse cuenta de esto, tomó a la gorda de la mano y se la llevó a su cuarto con una sonrisa en los labios.
      De la habitación de los padres salía uno y entraba otro hasta que tocó el turno al Pechuga. Esperaba ansioso, se levantó excitado y entró al cuarto con el condón ya puesto. Al cerrar la puerta, encontró la habitación de su madre oscura, no le parecía la misma. Sobre la cama de sus padres distinguió una silueta tendida, inerte. Se acercó callado, quitándose el pantalón y volviéndose a acomodar el condón. Ella lo recibió entre sus piernas sin siquiera mirarlo, le alcanzó una crema que estaba por ahí y él, ávido, empezó a untársela en todo su sexo. Besó sus senos hinchados y mordisqueó uno de sus pezones del que salió un chisguete agrio, cuyo sabor impregnó su lengua, pero no dijo nada. Se aguantó el asco y continuó en silencio.
      Pensaba que ella fingía placer, pero en segundos sus jadeos se tornaron en un gemido largo y amargo que venía de muy adentro. Ella le pedió que se detuviera, que ya no aguantaba más, le decía llorando y lo conmovieron sus lágrimas. Flácido, se levantó apenado, buscó en el baño un rollo de papel para dárselo y sin voltearla a ver salió del cuarto para que se vistiera.
      Cuando ella salió, la gorda ya estaba vestida, platicaba y reía muy a gusto con los demás. “Mira nomás que golosa me saliste, quién te viera…, nomás cinco te echaste mamacita… y eso que según hoy empezabas.” Con eso la recibió cuando la vio salir. Pero sí era su primer día, ésa tarde había dejado encargado a su bebé con una vecina para que se lo cuidara, pero la pollita no dijo nada, bajó la mirada y fue a sentarse avergonzada.
      Los otros, ya saciados no sabían como librarse de ellas, ni qué platicar, ya les daba flojera llevarlas y ninguno de ellos quería salir; tenían sueño y empezaba también a bajárseles la borrachera. “Bueno pues, yo las llevo” dijo el Pechuga malhumorado y se paró de pronto, “Amos ¿no güey?” Le dijo al Kalule quien se levantó en el acto y salieron juntos los cuatro como sí fueran novios.
      Ya eran las siete cuando se fueron, clareaba el alba y en todos los antros las luces se habían apagado. Sin haber hablado casi nada durante el camino y las bajaron por ahí, pasando el Gas, casi frente a su bar. “Bueno pues, ¿entonces qué, cuanto es?” le preguntó el Kalule a la gorda tallándose los ojos irritados por el sueño. “Pues cien, como habíamos quedado ¿no?” le contestó. “¿Y pa’ la otra?, ya ves que no le cumplió” le dijo señalándole con el pulgar al Pechuga quien miraba al frente sin decir nada. “Pues también cien ¿no?…o, a ver pérame…¡Oye tú! Que cuánto es” le gritó a la pollita, que en ese momento se esforzaba por abrir la puerta del bar. “Ahí que te den lo que quieran” le contestó sin voltear a verla. “¡A ver pues, ten!” le dijo el Kalule de mal modo acercándole un billete maltratado de cincuenta a la mano. La gorda se lo arrebató con desprecio y se dio la vuelta.
      “Pinches viejas, ¿verdad?” dijo el Kalule acomodándose para dormir. Empezaban a alejarse del Bar pero el Pechuga seguía mirando por el espejo retrovisor. Las vio por fin abrir la puerta, las vio entrar, segundos después, también el Bar desapareció del espejo y entonces frunció el ceño, miró al Kalule sólo por un instante, y al hacerlo le dijo “Les hubieras dado completo pinche ojete, ni que fuera tuya la feria.” Estaba molesto porque no había hecho nada por la pollita.